
11
Epicentro. Ciencia - Tecnología - Innovación 2 (2), 2024.
Al docente le toca intervenir en un medio escolar comunitario complejo, en un escenario
psico-social-espiritual vivo y cambiante, definido por la interacción simultanea de múltiples
condiciones y factores sociales, económicos, culturales y políticos, entre otros. El éxito consiste en la
habilidad para manejar la complejidad y resolver problemas prácticos, que más que problemas son
situaciones problemáticas. Esto supone un proceso de reflexión en la acción o una conversación
reflexiva con la situación problemática concreta que permitirá crear nuevas realidades, corregir e
inventar. Se trata de actuar de forma inteligente y creativa o de poner en acción las ideas que el
considere pertinente después de su reflexión ante los conflictos. González, et al. (2007).
Rodríguez, et al.(2001) manifiestan que Carr y Kemmis inician su obra ‘Teoría crítica de la enseñanza’
con un capítulo que habla de «Maestros, investigadores y curriculum», en el cual discuten el valor de
la investigación curricular y la profesionalidad del enseñante, partiendo del supuesto de que“si la
medicina, las leyes o la ingeniería se consideran como ocupaciones profesionales es, en parte, porque
implican técnicas y prácticas apoyadas en un cuerpo de conocimientos elaborado sistemáticamente.
Para que la enseñanza llegue a ser una actividad más genuinamente profesional, deben ocurrir tres
tipos de evolución. La primera, que las actitudes y la práctica de los enseñantes lleguen a ser más
profundamente ancladas en un fundamento de teoría y de investigación educativa. La segunda, que
se amplíe la autonomía de los maestros en el sentido de incluirlos en las decisiones que se tomen
sobre el contexto educacional más amplio dentro del cual actúan. La tercera, que se generalicen las
responsabilidades profesionales del maestro a fin de incluir las que tiene frente a otras partes
interesadas de la comunidad en general. Luego el tipo de conocimiento demandado a la investigación
no se limitaría a las cosas que afecten a la actuación en clase y la técnica pedagógica, sino que debería
incluir aquellos conocimientos orientados a facilitar la discusión cooperativa en el seno de la profesión
como conjunto, y acerca del contexto amplio social, político y cultural dentro de la cual aquélla
actúa»(1988: 25-27).
En la Universidad Tecnológica Oteima al igual que en resto de las universidades, la investigación va a
depender estrictamente de la pasión, empeño e interés que le ponga el profesor. No importa que
materia o asignatura imparta, cada una de ellas se puede adecuar para combatir la apatía de los
estudiantes y promover continuamente una cultura de investigación.
Conclusiones
La apatía hacia la investigación es un mal silencioso que se ha esparcido en nuestras universidades
entre la mayor parte de los estudiantes, optando por desarrollar una práctica profesional o materias de
grado para poder obtener su título de licenciado, dejando de lado la tesis, para no investigar (ley del
mínimo esfuerzo). El trabajo de combatir la apatía es un trabajo en conjunto entre autoridades de la
universidad, docentes incluyendo primordialmente a los estudiantes, los que son la razón de ser de
todas las entidades educativas. Por último, es imperativo reflexionar que el docente es el responsable
de provocar el interés del estudiante por desarrollar esa inquietud de la búsqueda de respuestas o de
soluciones a los problemas que aquejan áreas como la social, ambiental, económica, educativa y
agropecuaria entre otras.