Comparación de las diferentes estrategias de  
conservación de áreas marinas y costeras  
René Omar Rodríguez González  
DOI: 10.61209/re.v4i2.162  
Universidad Tecnológica Oteima  
ORCID N° 0000-0002-2659-3276  
Recibido: 05/2025  
Aceptado: 10/2025  
Resumen  
La conservación de las áreas marinas y costeras en Panamá es un desafío clave debido a su rica  
biodiversidad marina y su ubicación estratégica entre el océano Pacífico y el mar Caribe. Para abordar  
esta responsabilidad, el país ha desarrollado diversas estrategias adaptadas a sus contextos  
ecológicos, socioeconómicos y culturales, buscando un equilibrio entre la protección del medio  
ambiente y el desarrollo sostenible. Una de las estrategias más relevantes es la implementación de  
Áreas Marinas Protegidas (AMPs), diseñadas para preservar ecosistemas esenciales como arrecifes de  
coral, manglares y praderas marinas, fundamentales para la pesca local y la protección de las costas.  
Ejemplos notables incluyen el Parque Nacional Coiba en el Pacífico y el Área Protegida de Bocas del  
Toro en el Caribe, que han demostrado ser eficaces en la conservación de especies y hábitats clave.  
No obstante, su efectividad se ve limitada por desafíos como la falta de financiamiento, escasez de  
personal capacitado y la necesidad de mayor cooperación con comunidades locales y el sector  
privado. Otra estrategia fundamental es el Manejo Integrado de Zonas Costeras (MIZC), que busca  
armonizar la conservación con el desarrollo económico sostenible. Esta estrategia resulta crucial en  
áreas donde el turismo y la expansión urbana ejercen una creciente presión sobre los ecosistemas  
costeros. A través del MIZC, Panamá fomenta la coordinación entre diferentes sectores y niveles de  
gobierno para implementar prácticas sostenibles que reduzcan los impactos ambientales. Sin  
embargo, su aplicación enfrenta retos como la falta de integración efectiva de políticas y la necesidad  
de una mayor participación comunitaria en la toma de decisiones. En general, la conservación marina  
en Panamá requiere un enfoque multidimensional que combine protección ambiental, gestión  
eficiente y cooperación entre actores clave, asegurando así la sostenibilidad de sus ecosistemas  
marinos y costeros para las generaciones futuras.  
Palabras clave: Conservación, biodiversidad, ecosistemas, Áreas Marinas Protegidas, sostenibilidad,  
manejo costero, desarrollo.  
Abstract  
The conservation of marine and coastal areas in Panama is a key challenge due to its rich marine  
biodiversity and strategic location between the Pacific Ocean and the Caribbean Sea. To address this  
responsibility, the country has developed various strategies adapted to its ecological, socioeconomic,  
and cultural contexts, seeking a balance between environmental protection and sustainable  
development. One of the most relevant strategies is the implementation of Marine Protected Areas  
(MPAs), designed to preserve essential ecosystems such as coral reefs, mangroves, and seagrass beds,  
which are critical for local fisheries and coastal protection.  
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Notable examples include Coiba National Park in the Pacific and the Bocas del Toro Protected Area in  
the Caribbean, which have proven effective in conserving key species and habitats. However, their  
effectiveness is limited by challenges such as a lack of funding, a shortage of trained personnel, and  
the need for greater cooperation with local communities and the private sector. Another fundamental  
strategy is Integrated Coastal Zone Management (ICZM), which seeks to harmonize conservation with  
sustainable economic development. This strategy is crucial in areas where tourism and urban  
expansion exert increasing pressure on coastal ecosystems. Through ICZM, Panama fosters  
coordination between different sectors and levels of government to implement sustainable practices  
that reduce environmental impacts. However, its implementation faces challenges such as a lack of  
effective policy integration and the need for greater community participation in decision-making.  
Overall, marine conservation in Panama requires a multidimensional approach that combines  
environmental protection, efficient management, and cooperation among key stakeholders, thus  
ensuring the sustainability of its marine and coastal ecosystems for future generations.  
Keywords: Conservation, biodiversity, ecosystems, Marine Protected Areas, sustainability, coastal  
management, development.  
Introducción y/o antecedentes  
La preservación de las áreas marinas y costeras resulta esencial para la protección de la biodiversidad  
y la sostenibilidad de los recursos que estos ecosistemas proporcionan. Para ello, se han desarrollado  
diversas estrategias de conservación, entre las que destacan la Planificación Espacial Marina (MSP, por  
sus siglas en inglés), la gestión integrada de zonas costeras (ICZM), las Áreas Marinas Protegidas  
(AMP), las Áreas Marinas Particularmente Sensibles (PSSA), las Áreas de Interés Ambiental Particular  
(APEI) y los cierres de pesca dirigidos a la protección de Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV). Cada  
una de estas estrategias emplea enfoques y metodologías específicas para responder a los desafíos  
que enfrentan los ecosistemas marinos y costeros, reflejando una diversidad de objetivos y  
mecanismos de gestión (Espinoza, 2017).  
La MSP y la ICZM representan enfoques multidisciplinarios e integrales para la gestión sostenible de  
los espacios marinos y costeros. La MSP se orienta a la asignación de zonas marítimas para diferentes  
usos, con el fin de minimizar conflictos y optimizar la sostenibilidad de los recursos marinos. Por su  
parte, la ICZM se enfoca en la gestión coordinada de la tierra, el agua y los recursos vivos,  
promoviendo tanto la conservación como el desarrollo sostenible de las zonas costeras. Ambas  
estrategias requieren la colaboración de diversas partes interesadas, como gobiernos, sectores  
privados y comunidades locales, y se fundamentan en un enfoque participativo que abarca tanto el  
ámbito terrestre como el marítimo (González, 2018).  
En cuanto a la conservación de la biodiversidad marina, las AMP constituyen una herramienta clave, ya  
que establecen restricciones a ciertas actividades humanas dentro de áreas específicas con el objetivo  
de proteger hábitats y especies en riesgo. No obstante, la efectividad de estas áreas depende en gran  
medida de su diseño, implementación y del cumplimiento de las normativas establecidas (González,  
2018).  
Asimismo, las Áreas Marinas Particularmente Sensibles (PSSA) y las Áreas de Interés Ambiental  
Particular (APEI) son designaciones que resaltan la importancia de ciertas zonas debido a su relevancia  
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ecológica y vulnerabilidad. Las PSSA, reconocidas por la Organización Marítima Internacional (OMI),  
permiten la implementación de medidas especiales de protección, mientras que las APEI, promovidas  
por la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), buscan resguardar ecosistemas únicos y  
frágiles, especialmente aquellos situados fuera de las jurisdicciones nacionales. Estas iniciativas tienen  
como propósito mitigar los impactos negativos de actividades humanas como el transporte marítimo  
y la minería en aguas profundas (Espinoza, 2017).  
Por otro lado, los cierres de pesca enfocados en la protección de los Ecosistemas Marinos Vulnerables  
(EMV) constituyen una estrategia clave para la conservación de hábitats críticos, como montes  
submarinos, arrecifes de coral de aguas frías y jardines de esponjas. Estas restricciones, que pueden  
ser temporales o permanentes, son fundamentales para mantener la estructura y funcionalidad de los  
ecosistemas marinos, garantizando la sostenibilidad de las poblaciones de peces y la salud general de  
estos hábitats (González, 2018).  
Las estrategias destinadas a la conservación de los ecosistemas marinos y costeros son diversas y  
presentan distintos objetivos, metodologías de implementación, sistemas de monitoreo y mecanismos  
de gobernanza. Un ejemplo representativo es la Planificación Espacial Marina (MSP), cuyo objetivo  
principal es la gestión sostenible del espacio marítimo y sus recursos, buscando equilibrar intereses  
económicos, ambientales y sociales. Su implementación exige un enfoque a gran escala, usualmente  
a nivel nacional o regional, y sigue un proceso iterativo que involucra la recopilación de datos, el  
análisis y la participación de múltiples actores. Para su ejecución, se establecen zonificaciones marinas  
y planes de gestión, con énfasis en el monitoreo y la evaluación adaptativa. En términos de  
gobernanza, la MSP implica estructuras complejas que abarcan distintos niveles de gobierno y  
sectores. Un caso destacado es el plan de MSP del Mar Báltico, donde varios países han coordinado  
esfuerzos para administrar de manera sostenible el uso del espacio marítimo (Espinoza, 2017).  
Las Áreas Marinas Protegidas (AMP) se establecen con el propósito de conservar la biodiversidad  
marina y los ecosistemas mediante la regulación o restricción de actividades humanas que puedan  
resultar perjudiciales. Estas áreas pueden abarcar desde pequeñas zonas locales hasta vastas regiones  
oceánicas, y su implementación requiere normativas específicas y planes de manejo detallados. Para  
su puesta en marcha, se llevan a cabo procesos como la demarcación del área, la formulación de reglas  
de uso y la implementación de programas de monitoreo para evaluar su efectividad en la  
conservación. La gobernanza de las AMP puede estar a cargo de agencias gubernamentales o, en  
algunos casos, ser gestionada en un esquema de co-gobernanza con comunidades locales. Un  
ejemplo destacado es la Gran Barrera de Coral en Australia, una de las AMP más extensas y mejor  
administradas a nivel mundial (García, 2021).  
En el mismo sentido, las Áreas Marinas Particularmente Sensibles (PSSA) han sido reconocidas por la  
Organización Marítima Internacional (OMI) como regiones que requieren protección especial debido a  
su relevancia ecológica, socioeconómica o científica y a su vulnerabilidad frente a las actividades  
marítimas. Su implementación opera a nivel internacional y exige una designación formal por parte de  
la OMI, seguida de la aplicación de medidas específicas adaptadas a las necesidades de cada PSSA.  
La gobernanza de estas áreas se basa en regulaciones internacionales y en la cooperación entre los  
estados miembros. Un caso representativo es el Santuario Marino del Archipiélago de Galápagos, que  
ha sido designado para proteger su biodiversidad única frente a las amenazas derivadas del transporte  
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marítimo (Morales, 2020).  
Por otro lado, las Áreas de Interés Ambiental Particular (APEI) están orientadas a la protección de  
hábitats vulnerables y características ecológicas singulares en aguas internacionales, con especial  
énfasis en el fondo marino. Estas áreas son establecidas bajo el marco de la Autoridad Internacional de  
los Fondos Marinos (ISA) y tienen como principal objetivo mitigar los impactos de actividades como la  
minería en aguas profundas. La escala de estas áreas es variable y su implementación requiere estudios  
científicos exhaustivos, así como acuerdos internacionales. Su gobernanza se basa en el derecho  
internacional del mar y en las regulaciones de la ISA. Un ejemplo de APEI es la red de áreas protegidas  
establecidas en la Zona de la Fractura Clarion-Clipperton en el océano Pacífico, cuyo propósito es  
resguardar la biodiversidad de los fondos marinos en esta región (García, 2021).  
Por otro lado, las Áreas de Interés Ambiental Particular (APEI) están orientadas a la protección de  
hábitats vulnerables y características ecológicas singulares en aguas internacionales, con especial  
énfasis en el fondo marino. Estas áreas son establecidas bajo el marco de la Autoridad Internacional de  
los Fondos Marinos (ISA) y tienen como principal objetivo mitigar los impactos de actividades como la  
minería en aguas profundas. La escala de estas áreas es variable y su implementación requiere estudios  
científicos exhaustivos, así como acuerdos internacionales. Su gobernanza se basa en el derecho  
internacional del mar y en las regulaciones de la ISA. Un ejemplo de APEI es la red de áreas protegidas  
establecidas en la Zona de la Fractura Clarion-Clipperton en el océano Pacífico, cuyo propósito es  
resguardar la biodiversidad de los fondos marinos en esta región (García, 2021).  
Por lo cual, los cierres de pesca dirigidos a la protección de Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV)  
constituyen una estrategia de conservación esencial, ya que restringen o prohíben la actividad  
pesquera en zonas donde esta puede generar un impacto negativo en ecosistemas sensibles, como  
montes submarinos, arrecifes de coral de aguas frías o jardines de esponjas. La implementación de  
estas restricciones puede darse a nivel local, nacional o internacional, dependiendo de la jurisdicción  
de las aguas en cuestión. Para su aplicación, se llevan a cabo procesos como la identificación de los  
EMV, la imposición de vedas y el establecimiento de programas de monitoreo continuo. La  
gobernanza de estas medidas involucra a organismos de gestión pesquera, gobiernos nacionales y  
acuerdos internacionales (Morales, 2020).  
Dado el panorama actual, la conservación de los ecosistemas marinos y costeros enfrenta desafíos  
significativos debido a la creciente presión de actividades humanas, como la sobrepesca, la  
contaminación, el desarrollo costero y los efectos del cambio climático. Para responder a estos  
desafíos, se han desarrollado diversas estrategias de conservación, cada una con objetivos,  
metodologías y escalas de implementación diferenciadas. La Planificación Espacial Marina (MSP) y la  
Gestión Integrada de Zonas Costeras (ICZM) ofrecen enfoques holísticos que buscan equilibrar la  
utilización y la conservación de los recursos marinos y costeros, integrando múltiples intereses y  
sectores en su gestión (Morales, 2020).  
Las Áreas Marinas Protegidas (AMP) desempeñan un papel clave en la protección de la biodiversidad  
y de los hábitats críticos, mientras que las Áreas Marinas Particularmente Sensibles (PSSA) y las Áreas  
de Interés Ambiental Particular (APEI) tienen como objetivo resguardar zonas con una gran importancia  
ecológica y alto grado de vulnerabilidad. Por su parte, los cierres de pesca relacionados con la  
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protección de Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV) buscan evitar el deterioro de hábitats marinos  
afectados por prácticas pesqueras destructivas. La efectividad de estas estrategias de conservación  
depende de una implementación rigurosa, del monitoreo constante y de la existencia de mecanismos  
de gobernanza adecuados que fomenten la cooperación entre gobiernos, organizaciones  
internacionales, comunidades locales y otros actores clave. La correcta aplicación de estas estrategias  
es fundamental para la sostenibilidad a largo plazo de los ecosistemas marinos y costeros, así como  
para el bienestar de las comunidades que dependen de estos recursos (García, 2021).  
El presente estudio tiene como propósito ofrecer una comprensión integral y matizada de las distintas  
estrategias de conservación utilizadas para proteger los ecosistemas marinos y costeros. Se busca no  
solo analizar las diferencias y similitudes entre estas estrategias, sino también identificar las  
condiciones específicas bajo las cuales cada una puede ser más efectiva. Al caracterizar y comparar  
enfoques como la Planificación Espacial Marina (MSP), las Áreas Marinas Protegidas (AMP), las Áreas  
Marinas Particularmente Sensibles (PSSA), las Áreas de Interés Ambiental Particular (APEI) y los cierres  
de pesca dirigidos a la protección de Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV), este ensayo pretende  
proporcionar una visión integral que sirva de referencia para tomadores de decisiones,  
conservacionistas y comunidades locales en la selección de las herramientas de gestión más  
adecuadas para sus contextos particulares.  
En efecto, se examinarán los mecanismos de gobernanza y las condiciones de implementación de  
cada estrategia con el fin de ofrecer una guía útil para la planificación y ejecución de iniciativas de  
conservación marina y costera. Se espera que este análisis contribuya al desarrollo de políticas basadas  
en la evidencia, facilitando la adopción de enfoques efectivos y sostenibles en diferentes escalas de  
gestión (Jiménez, 2018).  
En base a ello, mediante la inclusión de ejemplos concretos de aplicación, el ensayo busca ilustrar los  
desafíos y logros prácticos en el ámbito de la conservación marina y costera. Este enfoque permitirá  
generar un aprendizaje basado en la experiencia, brindando insumos valiosos para mejorar las  
prácticas de conservación en el futuro. En última instancia, el ensayo aspira a enriquecer el debate  
global sobre la conservación de los ecosistemas marinos, destacando la importancia de enfoques  
adaptativos y colaborativos que reconozcan la interconexión de los ecosistemas marinos con el  
bienestar humano y la salud del planeta (Jiménez, 2018).  
Metodología  
Este estudio se desarrolla bajo un enfoque de investigación cualitativa, fundamentado en el análisis  
teórico de fuentes documentales y repositorios especializados. Para ello, se llevará a cabo una revisión  
exhaustiva de literatura académica, informes técnicos, normativas internacionales y estudios de caso  
que aborden las estrategias de conservación de ecosistemas marinos y costeros.  
El análisis se centrará en la caracterización y comparación de enfoques como la Planificación Espacial  
Marina (MSP), las Áreas Marinas Protegidas (AMP), las Áreas Marinas Particularmente Sensibles (PSSA),  
las Áreas de Interés Ambiental Particular (APEI) y los cierres de pesca dirigidos a la protección de  
Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV). Se examinarán aspectos clave como los objetivos,  
metodologías de implementación, mecanismos de gobernanza y factores que influyen en la  
efectividad de cada estrategia.  
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La recopilación de información se basará en fuentes académicas de acceso abierto y bases de datos  
científicas reconocidas, garantizando la validez y confiabilidad de los datos. Posteriormente, se  
realizará un análisis interpretativo para identificar patrones, tendencias y desafíos comunes en la  
conservación marina, proporcionando así una visión integral del tema.  
Dado que el estudio se fundamenta en el análisis documental, no se llevará a cabo recolección de  
datos primarios, sino que se trabajará con información previamente publicada, lo que permitirá  
establecer un marco teórico sólido para la discusión y las conclusiones del artículo.  
Resultados y discución  
El análisis comparativo de las estrategias de conservación marina permite identificar sus objetivos  
específicos, métodos de implementación y desafíos particulares. Cada una de estas estrategias  
presenta enfoques distintos para la gestión sostenible de los ecosistemas marinos y costeros, lo que  
resalta la importancia de seleccionar o combinar aquellas más adecuadas según el contexto ecológico,  
socioeconómico y legal de cada región. En este sentido, la Planificación Espacial Marina (MSP) se  
destaca por su enfoque integrador, permitiendo la asignación de usos específicos a distintas áreas del  
océano para minimizar conflictos entre sectores como la pesca, el turismo y el transporte marítimo. Su  
implementación requiere un proceso participativo que involucre a diversos actores, junto con el uso de  
datos científicos para fundamentar decisiones. La adaptabilidad y el monitoreo continuo son factores  
clave para el éxito de la MSP, ya que esta debe responder a cambios ambientales, económicos y  
regulatorios a lo largo del tiempo.  
Las Áreas Marinas Protegidas (AMP) constituyen una estrategia fundamental para la conservación de la  
biodiversidad marina, estableciendo restricciones sobre actividades humanas dentro de áreas  
designadas. Estas áreas varían en su nivel de protección, desde reservas estrictas hasta zonas de uso  
sostenible donde se permite la pesca y otras actividades bajo regulaciones específicas. La efectividad  
de las AMP depende de una planificación adecuada que considere criterios ecológicos en su  
delimitación, el establecimiento de un marco legal sólido y el compromiso de las comunidades locales  
y actores económicos. Sin embargo, los principales desafíos incluyen la necesidad de financiamiento  
sostenible, la implementación de mecanismos de vigilancia efectivos y el cumplimiento de las  
normativas por parte de los usuarios del espacio marino.  
Por su parte, las Áreas Marinas Particularmente Sensibles (PSSA) son designadas por la Organización  
Marítima Internacional (OMI) con el fin de proteger zonas marinas que poseen un alto valor ecológico,  
socioeconómico o científico y que son especialmente vulnerables a impactos de actividades marítimas.  
Estas áreas pueden ser objeto de medidas específicas, como restricciones de navegación,  
regulaciones de descarga y otras normativas dirigidas a minimizar el impacto de la actividad humana.  
Sin embargo, su implementación enfrenta desafíos importantes, ya que requiere un consenso  
internacional y la cooperación entre múltiples jurisdicciones y actores, lo que puede dificultar la  
aplicación efectiva de las regulaciones.  
Las Áreas de Interés Ambiental Particular (APEI) cumplen un papel esencial en la conservación de  
ecosistemas marinos en aguas internacionales, particularmente en el contexto de la minería de aguas  
profundas. Estas áreas son establecidas bajo el marco de la Autoridad Internacional de los Fondos  
Marinos (ISA) y buscan mitigar los efectos negativos de la explotación de recursos en el lecho marino.  
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Su implementación depende de criterios científicos rigurosos y de acuerdos internacionales que  
permitan su regulación. Sin embargo, la gobernanza de estas áreas resulta compleja debido a la falta  
de un marco jurídico consolidado para su monitoreo y control efectivo. La cooperación internacional  
es fundamental para garantizar su éxito y evitar la degradación irreversible de estos ecosistemas.  
Otra estrategia clave en la conservación marina es la implementación de cierres de pesca para la  
protección de Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV). Esta medida restringe o prohíbe la pesca en  
áreas donde esta actividad puede causar daños significativos a hábitats frágiles, como montes  
submarinos, arrecifes de coral de aguas frías y jardines de esponjas. Estos cierres pueden ser  
temporales o permanentes, dependiendo de la situación de los ecosistemas en cuestión. La  
efectividad de esta estrategia depende de la correcta identificación de las áreas a proteger, el respaldo  
de la comunidad pesquera y la existencia de un marco legal que garantice su aplicación y vigilancia.  
No obstante, uno de los principales desafíos radica en la resistencia de ciertos sectores de la industria  
pesquera, así como en la necesidad de reforzar las capacidades de fiscalización para garantizar el  
cumplimiento de las restricciones.  
Al comparar estas estrategias, se observa que cada una de ellas tiene ventajas y limitaciones, lo que  
sugiere la necesidad de un enfoque de conservación integrado y adaptativo. La MSP y las AMP,  
aunque diferentes en sus objetivos específicos, pueden complementarse de manera efectiva, ya que  
mientras la MSP aborda la zonificación del espacio marino en su conjunto para equilibrar diferentes  
usos, las AMP se enfocan en la protección específica de hábitats críticos. La implementación de ambas  
estrategias de manera coordinada podría maximizar los beneficios de la conservación, garantizando  
tanto la sostenibilidad de los recursos marinos como el mantenimiento de la biodiversidad.  
De manera similar, las PSSA y las APEI presentan enfoques convergentes en la protección de áreas  
marinas sensibles, aunque con diferencias clave en términos de gobernanza. Mientras que las PSSA  
operan bajo la jurisdicción nacional y se enfocan en la regulación de actividades marítimas a través de  
la OMI, las APEI están orientadas a la protección de ecosistemas en aguas internacionales bajo la  
supervisión de la ISA. La efectividad de estas estrategias depende en gran medida de la cooperación  
entre países y del establecimiento de mecanismos de control y cumplimiento efectivos a nivel global.  
En cuanto a la regulación de la pesca, los cierres de pesca para la protección de EMV pueden ser una  
herramienta eficaz cuando se implementan junto con AMP, ya que ambas estrategias buscan reducir el  
impacto de la actividad pesquera en ecosistemas vulnerables. Mientras que las AMP establecen  
restricciones permanentes dentro de sus límites, los cierres de pesca pueden ajustarse de manera  
dinámica en función de la recuperación de los ecosistemas o de nuevas evaluaciones científicas. Esta  
flexibilidad puede resultar clave para la sostenibilidad de los recursos pesqueros y la protección de la  
biodiversidad marina a largo plazo.  
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Tabla 1. Análisis comparativo de las estrategias de conservación marina y costera  
Estrategia  
Objetivo  
Implementación  
Gobernabilidad  
Ejemplos  
Planificación  
Espacial Marina  
(MSP)  
Gestionar el uso  
sostenible del  
espacio marino  
equilibrando  
intereses  
A gran escala,  
requiere  
colaboración  
multinivel y enfoque  
integrado.  
Involucra diferentes  
niveles de gobierno  
y sectores, basada  
en participación y  
datos científicos.  
Plan de MSP del  
Mar Báltico.  
económicos,  
ambientales y  
sociales.  
Áreas Marinas  
Protegidas (AMP)  
Conservar la  
biodiversidad y  
recursos marinos  
mediante  
Varía desde locales a  
regionales, necesita  
planes de manejo y  
legislación  
Administración por  
agencias  
gubernamentales o  
co-gestión con  
comunidades, marco  
legal fuerte.  
Gran Barrera de  
Coral, Australia.  
restricciones a  
actividades  
específica.  
humanas.  
Áreas Marinas  
Particularmente  
Sensibles (PSSA)  
Proteger áreas  
Internacional,  
Regulaciones  
Santuario Marino del  
Archipiélago de  
Galápagos.  
vulnerables  
reconocidas por la  
OMI, requiere  
consenso y medidas  
de protección  
especiales.  
internacionales y  
cooperación entre  
estados miembros de  
la OMI.  
importantes por sus  
valores ecológicos,  
socioeconómicos o  
científicos de  
impactos marítimos.  
Áreas de Interés  
Ambiental Particular  
(APEI)  
Preservar  
En aguas  
Derecho  
APEIs en la Zona de  
la Fractura  
Clarion-Clipperton.  
ecosistemas únicos  
y vulnerables en  
aguas  
internacionales,  
gestionadas por  
entidades como la  
ISA, basadas en  
criterios científicos.  
internacional del mar  
y regulaciones de la  
ISA, cooperación  
global necesaria.  
internacionales,  
especialmente de  
actividades como la  
minería de aguas  
profundas.  
Cierres de pesca  
para proteger EMV  
Regular la pesca  
para evitar daños a  
hábitats marinos  
sensibles y  
Puede ser local,  
nacional o  
Involucra organismos  
de gestión pesquera  
y marcos legales para  
implementación y  
vigilancia.  
Cierres de pesca en  
montes submarinos  
y arrecifes de aguas  
frías.  
internacional,  
depende de la  
identificación de  
EMV y soporte de  
comunidades  
pesqueras.  
promover la  
recuperación de  
ecosistemas  
sobreexplotados.  
Fuente: Propia  
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Un análisis comparativo resalta la necesidad de un enfoque integral que integre elementos de diversas  
estrategias para abordar la complejidad de los ecosistemas marinos y costeros de manera efectiva.  
Este enfoque no solo facilita la protección de la biodiversidad y la preservación de hábitats críticos,  
sino que también permite gestionar de manera equilibrada los múltiples usos y valores de los  
ecosistemas marinos. Para garantizar el éxito a largo plazo de la conservación marina y costera, es  
fundamental promover la colaboración intersectorial, fortalecer la gobernanza multinivel y mantener  
un compromiso constante con el monitoreo y la adaptación de las estrategias a los cambios  
ambientales y socioeconómicos.  
Conclusiones  
El análisis de las distintas estrategias de conservación marina y costera evidencia que no existe un  
enfoque único y universalmente aplicable para la gestión sostenible de estos ecosistemas. Cada  
estrategia - Planificación Espacial Marina (MSP), Áreas Marinas Protegidas (AMP), Áreas Marinas  
Particularmente Sensibles (PSSA), Áreas de Interés Ambiental Particular (APEI) y cierres de pesca para  
la protección de Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV) - presenta objetivos, métodos de  
implementación y desafíos específicos. Sin embargo, su combinación y aplicación coordinada pueden  
maximizar la efectividad de los esfuerzos de conservación, garantizando la protección de la  
biodiversidad y el uso sostenible de los recursos marinos.  
La MSP y las AMP, por ejemplo, pueden complementarse para equilibrar la conservación con el  
aprovechamiento sostenible de los recursos marinos. Mientras que la MSP se enfoca en la planificación  
a gran escala del espacio marino para minimizar conflictos entre distintos sectores, las AMP brindan  
protección específica a hábitats y especies vulnerables. De manera similar, las PSSA y las APEI, aunque  
operan en distintos marcos regulatorios, comparten el objetivo de proteger áreas marinas con un alto  
valor ecológico, lo que resalta la importancia de la cooperación internacional en la gobernanza de los  
océanos.  
Los cierres de pesca para la protección de los EMV se han consolidado como una herramienta clave  
para reducir el impacto de la actividad pesquera sobre ecosistemas frágiles, especialmente cuando se  
implementan junto con AMP. No obstante, su efectividad depende de una adecuada identificación de  
los ecosistemas a proteger, la aceptación de las comunidades pesqueras y el cumplimiento riguroso  
de las regulaciones. Este desafío resalta la necesidad de integrar el conocimiento científico con  
procesos participativos que involucren a todos los actores relevantes.  
Asimismo, el éxito de cualquier estrategia de conservación marina y costera está estrechamente  
vinculado a la gobernanza multinivel, el financiamiento sostenible, el monitoreo constante y la  
capacidad de adaptación ante los cambios ambientales y socioeconómicos. La colaboración  
intersectorial entre gobiernos, organizaciones internacionales, comunidades locales y sectores  
económicos es esencial para garantizar la implementación efectiva de estas estrategias y su viabilidad  
a largo plazo.  
En conclusión, la conservación de los ecosistemas marinos y costeros requiere un enfoque integral y  
flexible que combine diferentes estrategias según las necesidades y características de cada región. Un  
modelo de gestión adaptativo, basado en el monitoreo continuo y la cooperación entre actores clave,  
permitirá enfrentar los desafíos actuales y futuros, asegurando la sostenibilidad de los océanos y el  
bienestar de las comunidades que dependen de ellos.  
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